domingo, 12 de diciembre de 2010

Mi poder creativo

Soy un escritor de éxito. No tengo dudas. Es cierto que aún no he publicado nada, que mis libros aún no han prestigiado las imprentas, pero seguro estoy de mi fantástico talento, de mi capacidad literaria sin límites.

Tengo docenas de cuentos de una factura igual o superior a los de Borges, Cortázar o Juan Rulfo. No piensen que soy un pedante. No. Estoy siendo completamente objetivo. Créanme.

Pero también soy una persona con grandes preocupaciones sociales. Cada vez que leo en los diarios locales e internacionales noticias relativas a pobreza, marginalidad social, racismo o xenofobia, por ejemplo, siento en carne viva el dolor de los afectados, de los desposeídos, de los humillados, de los perdedores.

Por estas razones he unido mi excelsa capacidad creativa con mi no menos extraordinaria capacidad de solidarizarme con los sufridos de este mundo, por lo cual estoy escribiendo desde hace 15 años tres novelas que se abocan únicamente a una problemática social: la primera se llama “El mendigo”, una radiografía monumental que recoge todas las variables de vicisitudes y potenciales soluciones al fenómeno de la marginalidad social; la segunda se llama “El inmigrante”, un joven que emigra preservando su juventud intacta por tres siglos y medios a través de docenas de países, y donde el lector podrá ver todos y cada uno de los problemas que tienen y han tenido los inmigrantes a través de la historia, y claro está, con las consabidas soluciones que ofrezco a los temas migratorios.

La tercera se llama “Súper Eva”, en la cual trato de manera insuperable el tema de la discriminación histórica hacia las mujeres, tomando como personajes 27 mujeres a través de 27 generaciones, toda una panorámica histórica y en todos los continentes. Sobra decir que en la novela se ofrecen soluciones definitivas a esta discriminación que sigue vigente en nuestros días.

Mi primera novela consta de 1.537 páginas, la segunda de 2.777 y la tercera de 4.105. Ahora estoy en fase de corrección de cada una de ellas, y luego las presentaré en prestigiosos concursos internacionales, y seguro estoy que las tres ganaran los máximos premios, serán publicadas por distinguidas editoriales y numerosas personas luego podrán edificarse y encontrar soluciones definitivas a problemas que afectan a la raza humana.

Espero que las correcciones no me tomen más de 7 a 8 años. En todo caso puede ser menos, pero lo cierto es que escribir de madrugada luego de 10 a 12 horas de conducir el taxi con que doy de comer a diario a mi familia no es realmente fácil.

La suerte es que mi poder creativo es un gigante que ha superado y superará todas y cada una de las vicisitudes cotidianas, para bien de la raza humana.

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